Cristianismo y judaísmo están profundamente relacionados por la historia y por las Escrituras de Israel, pero hoy son tradiciones religiosas distintas.
El cristianismo surgió en un contexto judío: Jesús era judío, sus primeros discípulos eran judíos y las Escrituras de Israel forman parte de la Biblia cristiana. Al mismo tiempo, el judaísmo rabínico y el cristianismo siguieron caminos diferentes durante los primeros siglos y desarrollaron identidades, prácticas y doctrinas propias.
Una comparación responsable debe reconocer el patrimonio común y las diferencias, evitando presentar al judaísmo simplemente como una versión incompleta del cristianismo.
Qué comparten
Entre los elementos compartidos están la fe en el Dios creador, gran parte de la herencia bíblica de Israel, figuras como Abraham, Moisés, David y los profetas, los Diez Mandamientos, una fuerte tradición de oración y una preocupación por justicia, misericordia y responsabilidad moral.
El cristianismo no puede comprender sus propios orígenes sin el judaísmo.
Escrituras
### Judaísmo
El judaísmo tiene como núcleo la Torá y, más ampliamente, el Tanaj. La tradición rabínica —Mishná, Talmud y siglos de interpretación— ocupa también un lugar central en muchas corrientes.
### Cristianismo
El cristianismo recibe las Escrituras de Israel como Antiguo Testamento y añade el Nuevo Testamento, centrado en Jesucristo y en la vida de las primeras comunidades cristianas. La organización exacta del canon del Antiguo Testamento varía entre católicos, ortodoxos y protestantes.
Dios
Ambas tradiciones son monoteístas.
El judaísmo insiste en la unidad absoluta de Dios y no acepta la doctrina de la Trinidad.
La mayoría del cristianismo histórico confiesa un solo Dios en tres Personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo.
Jesús
Para el cristianismo, Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios y el centro de la revelación cristiana. Su muerte y resurrección constituyen el corazón del Evangelio.
El judaísmo no reconoce a Jesús como el Mesías ni como Hijo de Dios en el sentido cristiano y no basa su fe en la resurrección de Jesús.
Algunos autores judíos pueden estudiarlo como figura histórica judía o maestro del siglo I, pero esto no equivale a aceptar la confesión cristiana sobre su identidad.
El Mesías
Los cristianos creen que Jesús es el Mesías prometido y esperan su retorno.
El judaísmo tradicional espera todavía el cumplimiento de la era mesiánica y no identifica a Jesús como el Mesías esperado.
Alianza
El judaísmo comprende su identidad profundamente en relación con la alianza de Dios con Israel y con la Torá.
El cristianismo interpreta la alianza a la luz de Jesucristo y del Nuevo Testamento.
Este tema requiere especial cuidado: las principales iglesias cristianas contemporáneas han rechazado interpretaciones antijudías que presentaban al pueblo judío como simplemente abandonado o maldito por Dios.
Ley y mandamientos
En el judaísmo, los mitzvot y la vida de Torá tienen gran importancia para la santificación de la vida diaria.
Los cristianos también reciben los mandamientos morales de la tradición bíblica, pero las diferentes iglesias entienden de modo distinto la relación de los cristianos con las leyes rituales y civiles de la Torá.
Culto y vida religiosa
La vida judía se estructura alrededor de oración, estudio de la Torá, sinagoga, Shabat, fiestas, vida familiar y mitzvot.
La vida cristiana se estructura normalmente alrededor de oración, lectura bíblica, culto dominical, bautismo, Cena del Señor o Eucaristía, calendario cristiano y vida comunitaria.
Sacramentos
El judaísmo no posee una teología sacramental equivalente a la desarrollada por muchas iglesias cristianas, aunque sí tiene ritos, signos de alianza, bendiciones y prácticas que acompañan la vida comunitaria y familiar.
Salvación y vida justa
Ambas tradiciones hablan de arrepentimiento, misericordia, justicia y fidelidad a Dios, pero no organizan estos conceptos de la misma manera.
El cristianismo coloca en el centro la obra salvadora de Jesucristo. El judaísmo centra su vida religiosa en la alianza, el retorno a Dios, la Torá, la oración, la justicia y los mandamientos.
Una historia que exige respeto
Las relaciones entre cristianos y judíos no pueden separarse de una historia que incluye siglos de discriminación, persecución y antisemitismo.
En el caso católico, Nostra aetate rechazó atribuir colectivamente a los judíos la muerte de Jesús y deploró el antisemitismo. Esta memoria histórica debe formar parte de cualquier comparación responsable.
En resumen
Cristianismo y judaísmo comparten raíces bíblicas, monoteísmo, figuras y relatos fundamentales y una fuerte ética de responsabilidad ante Dios.
Sus diferencias principales se concentran en la identidad de Jesús, la Trinidad, el sentido del Mesías, la relación con la Torá, el Nuevo Testamento y la forma de comprender la alianza y la salvación.
El judaísmo debe estudiarse como una tradición viva con identidad propia, no simplemente como el “antecedente” del cristianismo.



