El cristianismo ortodoxo se entiende a sí mismo como la continuación fiel de la Iglesia antigua, sostenida por la fe apostólica, la liturgia y la vida sacramental. En lugar de un centro único comparable al papado, la ortodoxia se organiza como una comunión de Iglesias locales, cada una presidida por sus obispos, unidas por la misma fe, la misma liturgia fundamental y la misma vida sacramental.
Origen e historia breve
La ortodoxia se remonta a la Iglesia de los primeros siglos y otorga gran importancia a los Padres de la Iglesia y a los concilios ecuménicos. Históricamente, el cisma entre Oriente y Occidente marcó la separación entre la comunión ortodoxa y la Iglesia Católica Romana. La ortodoxia se ve a sí misma como guardiana de la fe de la Iglesia indivisa de la antigüedad.
Escrituras y Tradición
Los ortodoxos veneran las Sagradas Escrituras como inspiradas por Dios, pero siempre dentro de la vida de la Santa Tradición. Para la ortodoxia, Escritura y Tradición no compiten; la Escritura pertenece a la Tradición viva de la Iglesia. La liturgia, los Padres, los concilios y la vida espiritual forman parte de esa herencia.
Dios, Trinidad y Jesucristo
La ortodoxia confiesa un solo Dios en tres Personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Jesucristo es verdadero Dios y verdadero hombre. La encarnación, la cruz y la resurrección son centrales, pero con un fuerte acento en la victoria de Cristo sobre la muerte y en la restauración del ser humano en comunión con Dios.
Espíritu Santo
El Espíritu Santo tiene un lugar decisivo en la vida de la Iglesia y en la teología ortodoxa. La liturgia, la oración y la espiritualidad ortodoxas están profundamente marcadas por la invocación del Espíritu. La ortodoxia insiste en la obra santificadora del Espíritu y en su presencia en la vida sacramental.
Salvación y deificación
Una palabra clave en la ortodoxia es theosis o deificación. Esto no significa que el ser humano deje de ser criatura, sino que es llamado a participar por gracia en la vida divina. La salvación no se describe solamente en términos jurídicos, sino también como sanación, transformación y unión con Dios.
Autoridad religiosa
La ortodoxia reconoce la autoridad de la Escritura leída en la Iglesia, de la Santa Tradición, de los Padres y de los concilios ecuménicos. No existe una figura equivalente al Papa con jurisdicción universal sobre toda la comunión ortodoxa. La autoridad se vive más en clave conciliar y sinodal.
Sacramentos y liturgia
La ortodoxia tiene una vida intensamente sacramental. Habitualmente se habla de siete misterios principales, aunque el lenguaje ortodoxo es a veces menos esquemático que en Occidente. La Divina Liturgia y la Eucaristía ocupan un lugar central. Los ortodoxos afirman la presencia real de Cristo en la Eucaristía, aunque no suelen explicarla con el mismo lenguaje escolástico que el catolicismo latino.
María y los santos
María es honrada como Theotokos, es decir, Madre de Dios o Portadora de Dios. La veneración de los santos, de los iconos y de las reliquias forma parte importante de la vida ortodoxa. La veneración no se entiende como adoración, que pertenece sólo a Dios.
Iglesia y ministerio
La ortodoxia está formada por Iglesias autocéfalas o autónomas en comunión entre sí. Los obispos ocupan un lugar central en la vida de la Iglesia. Los presbíteros y diáconos participan del ministerio sacramental. La liturgia, el calendario eclesial, el ayuno y la vida monástica tienen gran peso en la espiritualidad ortodoxa.
Vida después de la muerte
La ortodoxia afirma la resurrección de los muertos, el juicio y la vida del mundo futuro. Habla con mucha reverencia del misterio del juicio y pone el acento en la misericordia de Dios y en la esperanza de la vida eterna. En comparación con el catolicismo, no formula una doctrina del purgatorio del mismo modo.
Prácticas distintivas
Entre sus rasgos distintivos destacan:
- la Divina Liturgia;
- la veneración de iconos;
- la centralidad de la Santa Tradición;
- la espiritualidad ascética y monástica;
- los tiempos de ayuno;
- el lenguaje de la deificación.
Qué conviene recordar al comparar
La ortodoxia comparte mucho con el catolicismo: fe trinitaria, sucesión apostólica, vida sacramental, veneración de María y de los santos. Sin embargo, también se distinguen por cuestiones como el primado del obispo de Roma, algunas formulaciones doctrinales posteriores en Occidente y ciertos desarrollos teológicos y disciplinares. Frente a muchas tradiciones protestantes, la ortodoxia se diferencia claramente por su comprensión de la Tradición, de la sacramentalidad y de la estructura histórica de la Iglesia.



