La Iglesia Católica y las Iglesias ortodoxas comparten más elementos entre sí que muchas otras ramas del cristianismo. Ambas conservan una estructura episcopal antigua, una vida sacramental, la veneración de María y de los santos, una liturgia histórica y la confesión de la fe trinitaria y cristológica de los primeros concilios.

Al mismo tiempo, no están actualmente en plena comunión. Las diferencias más importantes se concentran en la forma de entender el primado del obispo de Roma, la relación entre primado y sinodalidad y algunos desarrollos doctrinales y disciplinares posteriores.

Qué comparten

Católicos y ortodoxos comparten fe en la Trinidad, confesión de Jesucristo como verdadero Dios y verdadero hombre, sucesión apostólica, ministerio episcopal, bautismo, Eucaristía, presencia real de Cristo en la Eucaristía, veneración de María como Madre de Dios, veneración de santos, estima por los Padres de la Iglesia y esperanza en la resurrección.

El obispo de Roma

La Iglesia Católica reconoce al Papa, obispo de Roma, un primado universal con responsabilidades doctrinales y pastorales para toda la Iglesia Católica.

Las Iglesias ortodoxas reconocen históricamente un lugar de honor a Roma en la Iglesia antigua, pero no aceptan que el obispo de Roma ejerza sobre las Iglesias ortodoxas la misma jurisdicción universal que ejerce dentro de la Iglesia Católica.

La relación entre primado y sinodalidad es uno de los grandes temas del diálogo ecuménico contemporáneo.

Estructura de la Iglesia

La Iglesia Católica es una comunión mundial de Iglesias particulares unidas con el obispo de Roma.

La ortodoxia está formada por varias Iglesias autocéfalas o autónomas en comunión entre sí, sin una autoridad universal equivalente al Papa. Por eso suele expresar la autoridad de forma más fuertemente sinodal.

Escritura y Tradición

Ambas tradiciones sitúan la Escritura dentro de una Tradición viva que incluye liturgia, concilios, Padres y vida eclesial. Las diferencias aparecen más en la manera de formular la autoridad magisterial y el desarrollo doctrinal que en una oposición entre “Biblia” y “Tradición”.

Sacramentos o misterios

Ambas son tradiciones sacramentales. La Iglesia Católica enumera formalmente siete sacramentos. En la ortodoxia también es habitual hablar de siete misterios principales, aunque su teología trata a menudo la sacramentalidad de manera menos esquemática.

Eucaristía

Católicos y ortodoxos confiesan la presencia real de Cristo y sitúan la Eucaristía en el centro de la vida de la Iglesia. Las formas teológicas utilizadas para explicar el misterio pueden diferir, pero el nivel de coincidencia es alto.

María, santos e iconos

Ambas tradiciones honran profundamente a María y a los santos y piden su intercesión. La ortodoxia concede un lugar especialmente visible a los iconos, entendidos como testimonio de la encarnación y de la comunión de la Iglesia con Cristo y los santos.

El Filioque

Una diferencia histórica importante se refiere a la fórmula del Credo sobre la procesión del Espíritu Santo. En Occidente se añadió la expresión latina Filioque (“y del Hijo”), mientras que la forma griega original del Credo de Constantinopla no contiene esa adición.

La cuestión tiene dimensiones teológicas, históricas y eclesiales y ha sido objeto de diálogo durante siglos.

Purgatorio y formulaciones posteriores

La Iglesia Católica desarrolló formulaciones occidentales como la doctrina del purgatorio. La ortodoxia ora por los difuntos y afirma juicio y purificación, pero no adopta necesariamente las mismas formulaciones latinas.

También existen diferencias en la recepción de ciertos dogmas marianos definidos por la Iglesia Católica en épocas posteriores.

Clero y disciplina

En la Iglesia Católica latina los presbíteros normalmente viven en celibato, aunque existen excepciones y las Iglesias católicas orientales mantienen otras disciplinas.

En muchas Iglesias ortodoxas pueden ordenarse sacerdotes hombres casados si el matrimonio precede a la ordenación; los obispos son elegidos entre clero célibe o monástico.

En resumen

Catolicismo y ortodoxia comparten estructura apostólica, sacramentos, Eucaristía, veneración de María y los santos y la fe de los primeros concilios.

Sus diferencias más visibles se concentran en el primado y jurisdicción del Papa, la relación entre primado y sinodalidad, el Filioque, determinados desarrollos doctrinales occidentales y algunas disciplinas eclesiales.

Fuentes y referencias